Pero llega un momento en la noche que todo se decide y colapsa, sentenciando así la noche futura de una sola vez. En seguida, presento para ustedes los típicos destinos de año nuevo si no se dieron el lujo de pagar la fiesta de varias lucas con bar abierto.
Irse a dormir: Típico, todos se llaman, nadie se pone de acuerdo y de un momento a otro nadie contesta el teléfono. La noche colapsa cuando tus familiares o la gente con la que pasaste la cena te dice "no será muy tarde ya?", pregunta que te hace sentir un pre-puber y al mismo tiempo traicionado por ese wn que iba a pasarte a buscar a tu casa en auto y que se viró para otra brana. La cama pasa a ser el único ente que no te abandono en la noche, además, en la práctica, el año nuevo no es más que otra noche un poco sobre dimensionada.
El carrete de mierda: El clásico carrete del amigo de la cuñada del compañero de universidad de tu amigo. Igual, uno cuando se dirige al lugar, sabe que existe la posibilidad que no sea la mejor fiesta de año nuevo. Filo. Después de todo, con copete, música y tus amigos hasta un vertedero parecería la "Elevate".
Hay lugares en Santiago que simplemente no prenden, que uno entra y hasta le da frío.
El factor clásico de este carrete es que el principal grupo humano que lo constituye difiere mucho del tuyo. Si te abre la puerta el weon que le haces clases particulares, el nitrógeno líquido se te escurre como agüita por la espalda.
El eterno rebote: Este si que me carga. Y es el típico de la pza. ñuñoa, donde corren "rumores" de carretes cercanos. Al final de la noche uno se siente como vaca arriada, persiguiendo la promesa del mejor carrete de año nuevo y gratis. Al final, como a las 6 am. se decide quedarse donde estén terminando el copete.
Uno de los más cansadores, por lejos.
La fiesta familiar: Seguir a tus viejos o núcleo familiar a donde vayan. Como se pase, depende exclusivamente de tu familia.
No es una mala situación en general, en torno a los viejos siempre hay comida y copete gratis, además, siempre se puede hacer el ridículo bailando y tu mamá en general te va a aplaudir cualquier wea que hagas. Además, hay varias posibilidades de que lleguen más weones con sus papás. De hecho, puede terminar en el medio carrete...en algunos casos.
El carrete perfecto: Te abre la puerta la mina que te gusta. Todos son demasiado buena onda, te obligan a probar de los tacos mexicanos que prepararon y los golpeaditos de tequila que trajo el weon que viene llegando de méxico.
Más encima, la fiesta es al lado de tu casa. Le caiste bien hasta al perro. Un invitado es de renombre en tu área de estudio e intercambian mails. Ponen pura música bacán, hacen trencito y de ahí se van todos al mercado, donde uno de los invitados paga todo. El dueño de casa como vive al lado tuyo te va a dejar a tu casa, y te dice que todos los años seras bienvenido. ¿A quien no le ha pasado?
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